Los Sueños Sí se Hacen Realidad, llegamos a la Antártica Chilena

 

Villa de Leyva Colombia 11:58 PM

Acabábamos de descorchar el champagne después de haber comido arepas y pollo asado a las brasas. La noche estrellada Colombiana era cómplice de cómo se iba el año 2014 y dábamos la bienvenida a un 2015 lleno de historias y sorpresas. Nos dábamos el abrazo de año nuevo y luego pasábamos a nuestro ritual: Escribir lo que no queremos para el 2015 y lanzarlo al fuego. Por otro lado, escribir lo que queríamos para el 2015 y guardarlo. Ya estábamos haciendo el viaje de nuestras vidas, ya estábamos contentos de vivir nómadamente. Nada podíamos pedir, pero como en desear no hay engaño, pues bien, manos al papel.

Chicama, costa de Perú, 3:00 PM

Cuatro meses después y contracturado de tanto surfiar, mientras preparábamos un ceviche, Claudia encuentra en su bolsillo el papel donde había escrito sus deseos para el 2015 y me cuenta: mira, encontré el papel del año nuevo, dice lo siguiente:

1-Tener salud

2-Llegar bien a la Patagonia

3-Ir a la Antártica.

Manos a la obra, comienza Claudia ya en estas fechas con una red de mails a todas las líneas aéreas y barcos que van a la Antártica en busca de un canje ya que después de ver los precios, nos dimos cuenta que sería imposible para nuestro bolsillo ya estrujadísimo por el recorrido. Sería épico llegar hasta la Antártica. “Imagínate Cristián, estuvimos en el ártico de Canadá y manejado llegaríamos hasta Tierra del Fuego. Llegar a la Antártica realmente sería un sueño”. No teníamos idea que una simple nota escrita en un papel podría mover montañas. Querer es poder, y desear va asociado a hacer.

Arica. Norte de Chile 9:30 AM.

Meses después y ya en territorio chileno, los mails de Claudia habían dado frutos y la aerolíneas DAP les gustó nuestro proyecto, nuestro viaje, vieron que era concreto, y así como algunas marcas y mucha gente han creído en nosotros, pues bien nos dieron el sí. Quisieron ser parte de “De Alaska a Patagonia”, esta vez llevándonos a territorio más austral que la Patagonia. Para que les cuento la celebración que tuvimos.

Punta Arenas. Aeropuerto 2:30 AM.

Estábamos abrigados hasta las cejas. Ese día habrían -10 en el continente blanco. Como dos colegiales en su primer día de colegio esperábamos el vuelo 400 de la aerolínea DAP en el aeropuerto de Punta Arenas. Ya habíamos hecho el check-in. Pasaron un par de horas y nada. Isabel (encargada de DAP y de ese vuelo) nos cuenta que la pista de aterrizaje en la isla Rey Jorge, Territorio Antártico Chileno, estaba cerrada por el momento y habría que esperar algunas horas. Pasaron 8 horas, el día completo, nada. Esperamos por cuatro días. La ilusión de ir a la Antártica se desvanecía y presagiábamos que toda nuestra voluntad de ir se esfumaría. Nada podíamos hacer, ya habíamos hecho todo lo posible. Pero como la esperanza es lo último que se pierde, seguimos esperando.

Nos dimos cuenta que el vuelo a la Antártica era difícil. Depende 100% de las condiciones climáticas. La pista en Villa las Estrellas no es fácil, y esta nublado el 70 % del año. Por otra parte aerolíneas DAP maneja aviones de última generación con capacidad STOL (Short take off and landing) Que significa corto aterrizaje y despegue. Para pistas cortas o difíciles, con pilotos experimentados en este tipo de condiciones. Eso nos hacía estar más tranquilos. Nos fuimos a Tierra del Fuego.

Estábamos en la mitad de la pampa fueguina, sin señal de celular después de 4 días y nuestro celular al momento de agarrar señal, emite dos “bips” cruciales. Uno era un mensaje de texto de Isabel quien nos cuenta que estemos en el aeropuerto a las 2:00 PM. del día siguiente en el aeropuerto de Punta Arenas. La pista en Antártica estaba despejada y todo se enrielaba hacia una posibilidad real de despegar. Manejamos todo el día y toda la noche, salimos de Tierra del Fuego y llegamos al aeropuerto de Punta Arenas.

15 de Diciembre de 2015. Aeropuerto Punta Arenas.

Con el cinturón abrochado, el alma en un hilo y los ojos como dos huevos fritos, nos tomábamos la mano escuchando al capitán con el clásico: “Tripulación de cabina armar tobogán, cross-check y reportar” Esa frase que genera todo tipo de ansiedades en la gente. Pues bien, a nosotros nos estaba carcomiendo la alegría.

Dos horas más tarde, con atención de primer nivel de las azafatas y whiskey de doce años en mano, estábamos divisando los primeros iceberg tendidos sobre el estrecho más difícil del mundo, el estrecho de Drake. El día estaba soleado, no había ni una nube. Éramos privilegiados de estar próximos a aterrizar en uno de los cuatro días soleados al año que presenta la Antártica. Mientras más bajábamos, más iceberg se veían, el hielo desmembrado comenzaba a tomar forma en macizos cada vez más complejos y grandes. El azul profundo de los iceberg en contraste con el blanco de sus cúspides dibujaba un entorno mágico, irreal. Puro, banco y cristalino. Bajábamos aún más, y de repente se asomó el continente antártico después de dos horas de viaje. Todo blanco, una gran masa de hielo y nieve, en un día soleado. El tren de aterrizaje se desplegaba entre ruidos mecánicos, posábamos las ruedas sobre la pista, nos dejábamos marcas en las manos entrelazadas y lanzábamos una risotada cuando el capitán señala: “Damas y caballeros, bienvenidos a la base de la fuerza aérea de la isla rey Jorge en Antártica chilena”.

15 de Diciembre 2015 4:00 PM. Isla Rey Jorge Antártica Chilena

Bajábamos de la escalera del BAE 146-200 y pisábamos territorio Chileno Antártico. Nos abrazábamos, gritábamos y partíamos a dar una vuelta por la famosa Villa las Estrellas. Nos subimos a un transporte Ruso con orugas, y deambulábamos entre las bases Rusas, Sur Coreanas y Chilenas. Letreros dando la bienvenida, hangares con helicópteros, presencia de la fuerza aérea Chilena y compatriotas que hacen soberanía en este lugar agreste y austral. Recorríamos ni más ni menos que la Antártica.

No podíamos creerlo. Supimos de historias de la Antártica, de los famosos que han ido, de los acontecimientos relacionados a la soberanía que se han llevado a cabo, la convención de 1991, la próxima que viene en 2041, cuando tocó Metallica en la Villa las Estrellas, los días soleados, los días con frío, el polo norte, historias del único nacido en Antártica. En fin, muchas historias que compartiremos algún día con nuestra descendencia. Con una sonrisa encajada en nuestra cara y luego de un par de horas, nos subimos al avión de vuelta. Nos sentábamos dispuestos a despegar y partir de vuelta al continente, a la Patagonia.

Ya de vuelta, no sabíamos que pensar, solo celebráramos y nos dábamos la mano como un par de teenagers cada cinco minutos. Pensar que habíamos manejado desde el ártico en Canadá. Habíamos pisado su hielo y sentido parte de su frío. Ahora habíamos estado en el otro extremo austral del planeta. El deseo de Claudia se había cumplido, y no por fuerza cósmicas ni rituales de voluntad, si no por las ganas de tener un sueño. Insistió, mando mails, habló, hasta que lo consiguió. Por mi parte siempre estaré agradecido de su gestión y de su capacidad de soñadora. Por otro lado estamos eternamente agradecidos de DAP por habernos llevado y ser parte de esta travesía. Es una empresa seria, con aviones de última generación, que sabe lo que hace. No por nada no salieron durante cuatro días en donde no se podía aterrizar.

De vuelta en nuestra casa rodante en el aeropuerto de Punta Arenas, llamaba a mi padre para contarle que habíamos llegado sanos y salvos. Era el único que sabía de la familia, y con justa razón. Había volado más de 20 años en su vida, y sabía perfectamente que el vuelo a la Antártica no era cualquier vuelo. Es un vuelo difícil, si miramos en el mapa, es el último bastión de tierra en el ocaso del planeta. Nos felicitó, se tranquilizó, y me contó que era el segundo en la familia de conocer la Antártica. Años atrás mi abuelo tuvo la suerte de inaugurar uno de los hangares de la fuerza Aérea. Cuando se volaba a hélice y solo con instrumentos mecánicos.

 

En fin……. Eternamente agradecidos de aerolíneas DAP y felices de haber logrado el sueño de llegar a la Antártica Chilena.

 

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Nuestra primera vista de la ANTÁRTICA

Nuestra primera vista de la ANTÁRTICA

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El medio de transporte más utilizado

El medio de transporte más utilizado

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Base Aérea chilena.

Base Aérea chilena.

Paseando por la Antártica

Paseando por la Antártica

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Villa las Estrellas, el poblado chileno más austral

Villa las Estrellas, el poblado chileno más austral

Base Corea del Sur

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Hito del Tratado Internacional de la Antártica

Hito del Tratado Internacional de la Antártica

Base Rusa

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Iglesia Ortodoxa Rusa. Todo el año vive un sacerdote

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